NORMANDO MEDINA CASTRO
Profesor y Periodista
Ex Director de SQCS
Ex Director del IEA

La prudencia de nuestro gobierno en el manejo de las relaciones bilaterales México-Estados Unidos ha sido fundamental para evitar confrontaciones directas contra el gigante mundial, pasando la dura prueba que significa el carácter explosivo y las posturas antinmigrantes, racistas, clasistas e incluso pendencieras del presidente Donald Trump.

Cualquier confrontación que se tenga con nuestro poderoso vecino implicaría consecuencias funestas para nuestra economía donde repercute de inmediato no tener relaciones bilaterales fluidas con la nación que es nuestro socio comercial mayoritario y que tiene el papel preponderante en el mundo.

Una sola expresión de rechazo, e incluso de indiferencia de las autoridades norteamericanas es magnificada a niveles que, muchas veces son desproporcionadas, por las financieras, casas de bolsa y las calificadoras. Lo peor es que los dueños del gran capital al interior de México y la oposición antinacionalista se suma para hacerle todavía más daño a nuestro país. Esa es una triste realidad.

Lidiar con el presidente Trump ha sido caminar en un campo minado considerando además que, AMLO ha atacado la corrupción e impunidad con que se condujeron los gobiernos neoliberales priístas y panistas que obtuvieron beneficios personales cediendo con contratos leoninos lesivos para México, los recursos estratégicos del país, a poderosas empresas extranjeras.

El manejo prudente de las relaciones con el difícil y problemático Trump ha sido inmejorable. En medio de la pandemia la economía mexicana ha sido de las mejor libradas del mundo, como refirió el Nobel de Economía Joseph Stiglitz: “durante esta crisis económica mundial, el producto interno bruto de Estados Unidos cayó 31.7 por ciento, mientras que el de México sólo 17.1 por ciento, es la primera vez en décadas que a Estados Unidos le da gripe severa y a México no le da neumonía”.

Los opositores a la 4T consideran que sus intereses facciosos están por encima del bien común y del bienestar del pueblo mexicano, ahora se desgarran las vestiduras y a voz en cuello exigen que el presidente López Obrador felicite a Joe Biden y lo reconozca como el mandatario de los estadunidenses, pese a que aún las instituciones y autoridades competentes del poderoso país no concluyen el proceso.

Modificación de ley

El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, del PAN-PRD, modificó la ley y trajo de fuera a Jesús Alberto Capella como secretario de Seguridad Pública y a Óscar Montes de Oca como fiscal general del Estado. Impuso a los dos recomendados de ex gobernadores perredistas, aún contra el sentir ciudadano y los ha sostenido de la misma manera. Impuso también el mando único policial en el Estado, lo cual significa asumir toda la responsabilidad en la materia. Las protestas en contra de la violencia y la inseguridad, son absolutamente legítimas. Disolverlas mediante el uso de la fuerza policial es más que un desatino, agravado por la incapacidad para garantizar la seguridad personal y patrimonial de los ciudadanos. Y si encima se detonan armas de fuego y se hiere a los manifestantes la situación se torna mucho más delicada e implica abrir procesos legales transparentes más allá de pronunciamientos, posicionamientos de saliva, renuncias y “aceptación de separaciones temporales”. Como dijera Jean Paul Sartre, “Cada palabra tiene consecuencias. Cada silencio también”. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.

¡HASTA LA PRÓXIMA!

profenor1960@hotmail.com

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