Sólo tres de los diez estados miembros de la Alianza Federalista tendrían plena autonomía financiera, en caso de salirse del pacto fiscal. Tamaulipas, Nuevo León y Colima son las únicas entidades rebeldes con capacidad de financiar gastos estatales y federales con los ingresos que se generan en su propio estado.

De acuerdo con datos del Inegi, el SAT y Hacienda, Tamaulipas, Nuevo León y Colima pueden operar con superávit financiero una vez que hayan ejercido tanto su propio gasto estatal como el que ejerce la Federación al interior de su propio estado en distintos programas presupuestarios, excluyendo las transferencias del Ramo 33.

El Instituto Mexicano para la Competitividad alertó sobre las implicaciones de que los estados dejen el pacto fiscal. Para Manuel Guadarrama, coordinador de Finanzas Públicas del IMCO, los problemas serían definir las facultades de recaudación o la doble tributación: que tanto los estados como la Federación puedan cobrar impuestos similares, como IVA o ISR.

Por tanto, el 70% de los estados de la alianza federalista (Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Durango y Coahuila) están en incapacidad financiera de hacerse cargo del gasto estatal y federal con los ingresos que se generan en su entidad.

Por el lado económico, Guadarrama advierte que un rompimiento del pacto fiscal implicaría regresar a un esquema de doble tributación, es decir, que tanto estados como la Federación puedan cobrar impuestos similares, tales como el Impuesto al Valor Agregado o el Impuesto sobre la Renta.

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