Se cumplen 46 años de la creación del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo, lo cual debe ser ser motivo de júbilo y de alegría, pero también de reflexión sobre lo que hemos logrado, y sobre lo que queremos heredar a las próximas generaciones.

Mirando hacia atrás, vemos que quienes nos antecedieron nos dejaron una lección de unidad, de trabajo en severas condiciones de incomunicación e insalubridad, en un medio extremadamente hostil, lo cual exalta nuestro himno al recordarnos que tuvieron la tenacidad como virtud.

Como sabemos, Quintana Roo surge con categoría de Territorio Federal luego de que el gobierno del presidente Porfirio Díaz terminara con la Guerra de Castas, a solicitud de mismos yucatecos, pues los mayas no aceptaron continuar bajo la autoridad del vecino Estado.

De ese modo inició en 1902 la vida institucional de Quintana Roo como entidad federativa, viéndose suprimida en dos ocasiones, la última de ellas en 1931 en que fue dividida entre Yucatán y Campeche. Sin embargo, esos descalabros sólo sirvieron para moldear el temple de aquellos habitantes de la selva y el mar, a los que ni la falta de los servicios e insumos más elementales, ni los huracanes ni las enfermedades tropicales habían logrado someter.

La esperanza renació cuando el General Lázaro Cárdenas visitó en 1934 Payo Obispo y otros puntos del desmembrado territorio. Luego de escuchar de viva voz el clamor de los pobladores, el entonces Candidato a la Presidencia de la República se comprometió a devolver a Quintana Roo su carácter de Territorio Federal.

Y no bien asumió el cargo de presidente lo cumplió, yendo más allá al nombrar Gobernador del Territorio a un mexicano ejemplar, el General Rafael E. Melgar, quien trabajando sin descanso se dedicó a gestionar y realizar obras de infraestructura para dotar de los servicios más elementales a las poblaciones de Quintana Roo, a cuyos habitantes organizó en cooperativas de consumo y de producción, convirtiendo así en realidad los anhelos de aquellos seres tantas veces olvidados.

En el caso particular de Isla Mujeres, de esos años de lucha para restituir la entidad, y de trabajo para consolidarla, debemos recordar los nombres de isleños a los que no les tembló la voz ni la mano para realizar airadas protestas, y para firmar cartas y telegramas de reclamo por las desmembraciones de Quintana Roo.

Destacan entre esos nombres los de Agapito Magaña Bacelis, Vicente Coral Martínez, Ausencio Magaña Rodríguez y sus hermanos Nicolás, José Agapito, y Miguel, así como los de Ladislao Tejero, Regino Pastrana Paz, Manuel Osorio Godoy, Virgilio Fernández Tejero, Álvaro Burgos Sabido, José Víctor Figueroa, Antonio Peña Osorio, Félix Martínez, Francisco Martín Novelo, Asunción Castilla, entre otros que deben ser recordados con orgullo porque estuvieron presentes en una lucha que fue de todos y para todos.

Luego de que el General Rafael E. Melgar nos consolidara como entidad, nuestros padres solicitaron con mayor vigor que nos gobernara un nativo, y que se le diera al Territorio Federal la categoría de Estado Libre y Soberano.

Cierto es que esos anhelos no pudieron cumplirse pronto, porque al concluir el mandato del General Lázaro Cárdenas, Quintana Roo tuvo una etapa de estancamiento que se agudizó con el gobierno de Margarito Ramírez.

El nuevo impulso llegó con el presidente Adolfo López Mateos, quien nombró gobernador a Aarón Merino Fernández, el cual inició importantes obras y diversificó las actividades productivas, apoyando la incorporación del turismo a nuestra economía.

Así, de 1960 a 1970, los habitantes del Territorio Federal vivimos años de progreso, multiplicándose por cuatro veces la población y las fuentes generadoras de empleo. Rufo Figueroa y Rojo Gómez, pusieron especial empeño como gobernadores para ir perfilando el futuro Estado 30 de la República Mexicana. El desarrollo logrado en la década 1960-70 fue definitivo para que nuevamente las voces se dejaron escuchar por toda la entidad, pidiendo fuera convertida ya en Estado Libre y Soberano.

En Isla Mujeres, de los nombres de isleños que habían luchado en los años treinta a favor del Territorio quedaban vigentes los de Ausencio Magaña Rodríguez, Antonio Peña Osorio y Regino Pastrana, sumándose a la causa la sangre nueva de nativos y avecindados de esta tierra entre los que destacaron Manuel Castilla Sánchez, Gilberto Pastrana Novelo, Fernando Velázquez Celis, Porfirio Martínez Pastrana, Ignacio Povedano Moguel, Enrique Lima Zuno, Josefa Adame Solís, Miguel Garrido Díaz, entre otros.

Para 1974 ya se cumplían los dos requisitos más importantes: la suficiencia económica, y el número de habitantes, por lo que la presión de los quintanarroenses para dar a la entidad la categoría de Estado fue más tenaz.

La suficiencia había sido posible gracias al proyecto Cancún, y la colonización hizo su parte para poder contar con los 80 mil habitantes que la Constitución de la república exigía, por lo que sólo se dependía de la voluntad política del gobierno federal.

A nivel estatal el Lic. Jesús Martínez Ross tuvo especial mérito en esa lucha. Sus encendidos discursos en la Cámara de Diputados son parte de nuestra memoria histórica.

Lo anterior, sin menoscabo de las organizaciones obreras, populares y campesinas del Territorio, que insistieron también con entusiasmo para que Quintana Roo fuera Estado.

Por fin, la voluntad política se hizo presente con el presidente Luis Echeverría Álvarez, quien el 2 de septiembre de 1974 envió al Congreso de la Unión la Iniciativa de Ley que reformaba la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para elevar a Quintana Roo a la categoría de Estado Libre y Soberano.

El decreto respectivo fue publicado el 8 de octubre de ese mismo año, convocándose para elección de Diputados Constituyentes, resultando electos Pedro Joaquín Coldwell, Gilberto Pastrana Novelo, Abraham Martínez Ross, Sebastián Estrella Pool, Mario Bernardo Ramírez Canul, José Flota Valdez, y Alberto Villanueva Sansores.

A partir del 10 de noviembre siguiente, los siete Diputados Constituyentes, se dieron día y noche a la tarea de conformar la Constitución Política del nuevo Estado, la cual entregaron al entonces Gobernador Provisional, Lic. David Gustavo Gutiérrez Ruiz, quien mediante Bando Solemne la promulgó el 10 de enero de 1975.

De las elecciones inmediatas, resultó electo Jesús Martínez Ross como gobernador, y en el caso de Isla Mujeres, Ariel Magaña Carrillo como Presidente Municipal, así como Enrique Lima Zuno como Diputado.

Se cumplió entonces con el reiterado anhelo de nuestros abuelos por ver convertida a la entidad en un pujante Estado. Atrás quedaron más de 70 años de lucha para que Quintana Roo no desapareciera del mapa político nacional.

Hoy, al celebrar los primeros 46 años de la erección del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo, honremos a aquellos mayas rebeldes que desde 1850, con visión, propusieron la creación de una entidad en tierras que siempre habían sido de ellos. Honremos también la memoria de nuestros abuelos, de quienes consolidaron Quintana Roo.

De dónde Somos…

Y como con el aniversario 46 nos llegó el huracán Delta, participemos todos en la limpieza de las ciudades y de nuestros predios, como hacían nuestros antepasados.

Debo decir que en Isla Mujeres, a 24 horas del paso de Delta, la ciudad luce muy recuperada en todos los aspectos, y que el mérito lo merecen tanto los residentes que sin distingo de ideologías o credos salieron a limpiar las calles, como el gobierno municipal, que organizado en brigadas no ha cesado día y noche de trabajar.

Dicho de otra manera, Delta vino a descubrir quiénes son los verdaderos quintanarroenses, porque es lamentable ver que muchos asumen más el papel de periodistas o de turistas, que de paisanos amantes del lugar donde viven, del lugar donde obtienen el sustento diario.

Este no es un aniversario más. Tiene de especial que nos dio un motivo para demostrar el amor que le tenemos al terruño.

¡Muchas felicidades, Quintanarroenses!

Fidel Villanueva Madrid.

Cronista Vitalicio de Isla Mujeres.

Mail: ixcheel_48@hotmail.com

Octubre de 2020. –

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