DESPACITO Y BUENA LETRA (COLUMNA EDITORIAL)

russellceron@hotmail.com

DOCTOR EN DERECHO Y PROFESOR-INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. CANDIDATO A DOCTOR EN ECONOMÍA POR LA UNAM.

En el contexto de un largo y desgastante movimiento social –Guerra de Castas-, iniciado en su zona maya, en 1847; y no obstante la bonanza económica que la actividad henequenera le redituaba, Yucatán sufrió un duro golpe político, al perder Campeche en 1857.

Producto que fue de las no bien procesadas diferencias políticas y económicas de poder e interés, entre las élites de Campeche –principal puerto de la península- y de Mérida –ciudad mayor y capital política e histórica.

En 1893, con la suscripción del Tratado Spenser-Mariscal sobre Límites entre México y el Reino Unido de la Gran Bretaña –y extensivo dispositivo de 1897-, nuestro país cedió sus derechos soberanos sobre Belice, determinándose el estratégico papel que tocaría jugar a la frontera yucateca con Centroamérica.

Iniciaba así el proceso de control fronterizo a lo largo del río Hondo, por donde los mayas rebeldes de la Guerra de Castas se abastecían de armamento y municiones, y permitían a cambio la salida de grandes cantidades de maderas preciosas. Control que no se logró sino hasta el arribo, en 1898, del pontón comandado por el Almirante Tomás Othón Pompeyo Blanco Núñez de Cáceres, quien el 5 de mayo de ese mismo año, fundó la entonces población yucateca de Payo Obispo, hoy Chetumal.

Con la conclusión de la Guerra de Castas, en 1901, el presidente Porfirio Díaz Mori expidió el 24 de noviembre de 1902, el decreto que creó el territorio federal de Quintana Roo. Y el 25 de febrero de 1904, la Ley de Organización Política y Municipal del Territorio de Quintana Roo.

Desde 1905, el general Díaz había otorgado diversas concesiones para la explotación, sobre todo, de madera, chicle y pesquerías, en el territorio. Al tiempo que dispuso una franquicia para las importaciones. Pero en junio de 1912, en plena era revolucionaria, fue derogada la importación de mercaderías libres de impuestos.

Por decreto de diciembre de 1913, el presidente Carranza reconsideró a Quintana Roo como parte de Yucatán. Para después, él mismo, en 1915, decretar su reinserción como territorio federal.

En 1931, el presidente Pascual Ortiz Rubio decretó la supresión de su condición de territorio federal, y su anexión a Yucatán y Campeche, alegando que no podía bastarse económicamente a sí mismo, y representar, por tanto, un oneroso egreso para la federación. Hasta que en 1934, y en atención a la petición formulada durante su campaña electoral, por los integrantes del Comité Pro-Territorio, el presidente Lázaro Cárdenas proclamó de nuevo su existencia como territorio nacional.

Finalmente, las acciones en favor de la elevación de su rango a Estado de la federación, fructificaron el 8 de octubre de 1974, fecha oficial de su creativo nacimiento. Quedando electa su Legislatura Constituyente, el 10 de noviembre siguiente, e instalada el 25 de noviembre.

La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo, fue promulgada el 12 de enero de 1975, dibujándolo con 7 de los actuales 11 municipios que lo integran.

46 velitas. Y honra y éxito para la juvenil estampa de una entidad modélica, que trabaja intensamente para catalogarse como un espacio de inclusión, orden y próspera modernidad.

¡Enhorabuena!

Y así sea.

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