(PARTE 2: LA RESEÑA)

Tomado del muro de Marcos Ramírez Canul.

En punto de la 6 de la mañana pasó a buscarme a casa Krizia Dorantes, diligente Secretaria Privada del Diputado Miranda, para conducirme al Palacio Legislativo, pues ahí se programó la salida de la reducida comitiva que acompañaba a la visita oficial hacia el PUNTO PUT.

En camino me comentó que el Diputado Miranda ya se había adelantado al recorrido, así mismo me iba indicando de los pormenores del evento.

Llegando ahí ya estaban algunos conocidos invitados, el Diputado Hernán Villatoro fue el primero en saludarme; después llegó Arturo Coral, un abogado que tuvo muchos años laborando en el congreso y que conoce al pie de la letra del tema limítrofe; hoy ya jubilado asesora en materia jurídica al Congreso; muy diligente me platicó de su labor y.… tomamos carretera hacia la travesía.

En el camino se nos convidó de un refrigerio para mitigar el hambre; ya en Bacalar nos abastecimos de combustible, de un rico cafecito y continuamos la ruta.

Llegamos a José María Morelos dando las 9 de la mañana, ya nos esperaba el Diputado Miranda, junto con los integrantes del Comité Pro-Defensa de los límites de Quintana Roo, encabezados por Reynaldo Blanco, su actual Presidente.

Se realizaron las presentaciones de rigor y partimos a nuestro destino.

La comitiva estaba conformada por representantes de los 3 poderes, pues se había programado un acto protocolario y cívico.

Al momento de partir el Diputado Miranda me invitó acompañarlo en su camioneta, en donde entusiastamente platicábamos de los pormenores del evento, de trivialidades y de alguno que otro tema político, histórico y social que atañe a Quintana Roo, con los rigores de privacidad y discrecionalidad que competen al tema.

Después de acordar el derrotero nos enfilamos rumbo al destino, siempre acompañados por una patrulla de la Policía Municipal quienes iban dirigiendo el convoy.

Se divisaban los extensos campos de cultivo en donde se aprecia la tierra fértil, con sembradíos de frijol, chile habanero, elotes y demás, es un paisaje digno de admirar, es una tierra prodiga, cargada de exuberancia y belleza, con vestigios arqueológicos importantes (he ahí la razón de la disputa); nos extasiábamos divisando esos campos, que ni caso hacíamos de los baches y hoyancos que de repente se presentaban y zamarreaban el carro.

Los carros que iban atrás de nosotros parecía que estaban en una persecución ladina, porque la patrulla policial, con los conocedores del área, bonito que metían su acelerador y.… a ver quiénes la alcanzan.

3 horas después del ajetreo llegamos a San José Tekax, última comunidad, ya perteneciente al Estado de Yucatán.

Más adelante bajamos de los vehículos, pues ya no se podía continuar con ellos, ya faltaba una brecha inhóspita, de selva tupida, más bien una vereda como de 500 metros que conducía a nuestro objetivo.

En seguida el Diputado Villatoro se puso al frente, desenfundó su machete cañero (emulando a los cañeros de San Rafael de Pucté) y.… comenzó a desbrechar, abriendo paso habilidosamente, pues había ramajes que dificultaban el acceso y a pleno sol, esquivando las abejas y avispas que zumbaban en nuestro oído.

De repente, cuando me di cuenta, el Diputado Miranda ya secundaba al Diputado Villatoro y ya iba Gustavo tumbando monte también.

¿Dónde aprendió de esos menesteres? No lo sé, pero manejaba el machete como todo un conocedor y enfundado con su guayabera blanca (pues se pretendía un acto protocolario), al rato ya la había arremangado, por el exceso de calor y la sudoración, que se nos incrustaba hasta en la médula.

En verdad que se tornaba admirable ver a dos de nuestros legisladores más importantes, de hoy, ejerciéndose como personas del campo; Villatoro con su vestimenta acorde al momento y Miranda, con su mezclilla, botines apropiados y su sombrero campesino. ¿La guayabera? Ya se había transformado en vestimenta para el campo.

Ahí pudimos palpar al hombre común, no al político flemático, a veces engreído que, por lo general, se da en esos ámbitos, disque por necesidades de la investidura; yo diría que por falta de puebleo, de caminar siempre al lado del pueblo, sus representados; hombro con hombro, calle por calle.

Así quisiera ver a los demás diputados y diputadas, que realmente estén al tanto de sus distritos, más al lado del campesinado, base de nuestra gente trabajadora.

Qué bueno que hoy la idiosincrasia del representante popular está cambiando, adaptándose a las reales necesidades del grueso popular, modificando las necesidades que exige la misma sociedad y las Redes Sociales han contribuido a estos cambios.

Gracias, Benditas Redes, que hoy todo lo cambian, todo lo pueden, pero… Utilizadas en forma productiva y no para alimentar el ocio.

(Continuará)

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