Fue en el 2018 cuando Esbereidi Lozano sufrió un intento de feminicidio perpetrado por la quien consideraba su “mejor amiga”, Gabriela Cuevas que en realidad era amante de su esposo José Mimbela.

La víctima relata que al llegar a su casa se percató de que la puerta de la cocina estaba abierta, lo que le pareció extraño porque la noche anterior ella vio cómo su esposo había asegurado dicha entrada y al cuestionarle por Whatsapp, éste no contestó.

Cuando se dirigió a la su recámara se dio cuenta de que la puerta estaba entre abierta y al voltearse visualizó que alguien la esperaba para atacarla con un martillo con el cual le propiciaron golpes en la parte frontal y superior de su cabeza.

Al forcejear con el agresor descubrió que se trataba de Gabriela Cuevas que vestía completamente de negro y portaba guantes de látex por lo que alterada le preguntó cómo había entrado a su casa y por qué reaccionaba de esa forma.

Durante el ataque, Esbereidi sostenía el martillo para evitar que Gabriela le propiciara más golpes y en un movimiento logró morderle la mano para arrebatarle la herramienta. La agresora se abalanzó de nuevo sobre la víctima que arremetió con un martillazo en su cabeza para poder escapar.

Cuando Esbereidi se dirigió al baño para revisar sus heridas, y con la confianza de que ya tenía el martillo en su poder, Gabriela apareció portando un arma de fuego con la que ejecutó varios disparos hasta que la víctima perdió la conciencia.

Después de un rato logró despertarse para escuchar la presencia de sus hijos y esposo, el cual no permite que los niños pasen a la recamara donde se encuentra yaciendo su madre. José Mimbela levanta a Esbereidi y la arroja en la cama sin preocuparse por las heridas.

Posteriormente, Gabriela y José comenzaron a limpiar el baño para eliminar los rastros de sangre de Esbereidi que fue inmovilizada para luego ser llevada en la cajuela de un auto durante un recorrido de 2 horas.

Herida de gravedad, fue trasladada al rancho de la familia de José en donde le dijo a su papá que su esposa había sido herida de bala mientras intentaban robar la casa. El papá de Mimbela vio que la víctima aún seguía con vida por lo que hasta ese momento informó a las autoridades para que fuera traslada al hospital de Escarcega en donde los paramédicos se percataron de que se encontraba amarrada, después fue enviada a terapia intensiva.

Han pasado 2 años 8 meses y Esbereidi aún conserva 2 de los 5 balazos recibidos, uno de ellos en la cabeza y el otro en la pelvis, aunque su suegro está en la cárcel por complicidad, los verdaderos asesinos siguen prófugos.

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