DESPACITO Y BUENA LETRA (COLUMNA EDITORIAL)

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Dr. Russell Cerón-Grajales
DOCTOR EN DERECHO Y PROFESOR-INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. CANDIDATO A DOCTOR EN ECONOMÍA POR LA UNAM.

A Carlos Quesnel, Diplomático, Maestro, Amigo.

Transcurrían los años noventa, cuando un joven y destacado integrante del Servicio Exterior Mexicano, había sido oficialmente programado para impartirnos la cátedra de “Obligaciones Internacionales”, en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Previo a los estudios de Maestría y Doctorado, cursábamos la Especialización en Derecho Internacional, con un programa que conjuntaba a un selecto cuerpo académico de iusinternacionalistas, que, como los Doctores Don César Sepúlveda, Raúl Cervantes Ahumada, Emilio O. Rabasa y Víctor Carlos García Moreno, tanta distinción y prestigio habían dado a México en el mundo.

Ya por iniciar los cursos, nuestro Profesor, egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM, y Maestro en Derecho Internacional por las Universidades de Zúrich y Ginebra, fue, de pronto, designado por el Gobierno de México para ocupar altos cargos diplomáticos; primeramente, en Suiza, y posteriormente en Londres y Washington, DC.

Fue así como el Maestro Carlos Quesnel Meléndez, políglota, nacido en el Estado de Veracruz, y cercano a diversas manifestaciones del arte y la cultura, fue ascendido, en octubre de 2014, al rango de Embajador, para ser honrado, acto seguido, con la titularidad de la máxima representación diplomática mexicana en Belice, a partir del 5 de febrero de 2015.

Y por las laberínticas e inesperadas vueltas que da la vida, tuve, de 2016 a 2019, la suerte de reencontrarme con él, a nivel oficial, en la sede diplomática en Belmopán, capital de Belice, acompañando, en mi calidad de servidor público, sendas misiones del Gobierno del Estado de Quintana Roo, encabezadas por la titular de Economía.

Jóvenes son las relaciones diplomáticas y de fraterna amistad entre ambas naciones, establecidas en 1981, con la proclamación de la independencia beliceña del Reino Unido de la Gran Bretaña.

Y muy dinámico y exitoso el desempeño del Embajador Carlos Quesnel, incansable promotor del fortalecimiento de la relación bilateral, y de los vínculos y acuerdos de carácter económico y comercial.

Un diálogo cordial, esmerado y constructivo ha sabido cultivar nuestro distinguido Embajador, sumando importantes logros en temas de migración y comunicación. Incentivando acciones de apoyo en materia de salud y de educación superior. Y una activa y fructífera cooperación en áreas de energía, seguridad, turismo, educación general, cultura y cooperación técnica y científica, así como respaldo económico y solidario ante embates de la naturaleza.

Compartimos con Belice una frontera de 288 kilómetros; dos cruces fronterizos formales que conectan las poblaciones de Subteniente López, Quintana Roo, México y Santa Elena, Corozal, Belice. Al tiempo que la vecindad y compartida identidad caribeña, ha favorecido lazos más fluidos, de beneficio mutuo, entre Belice y Quintana Roo.

México fue el primer país en establecer relaciones diplomáticas con Belice. Y es hoy, su principal socio comercial en América Latina y el Caribe, y el tercero, a nivel mundial, después de EE UU y China.

Con la satisfacción del deber cumplido, Carlos Quesnel emprende ahora el vuelo hacia nuevos horizontes, y nuevos desafíos. Y su grata familia, siempre con él.

Su destino, la Unión Americana. Y la titularidad del Consulado General de México en Portland, Oregon.

Diplomáticos de buena cepa, con la formación humanista, conocimiento, sensibilidad, visión y talento de Carlos Quesnel, son los que México necesita para representar, promover y defender los mejores intereses y atributos nacionales por el mundo. Un mundo cada vez más desafiante y competido.

Un mexicano de extensas alas y muy altos vuelos.

Y con esa apertura, nobleza, calidez, sencillez y probidad de los hombres de bien. De los seres verdaderamente extraordinarios.

¡Personajes así, sí que deben representarnos!

¡Un honor!

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