El crecimiento exponencial de mexicanos en el país vecino, los ha colocado como el segundo segmento demográfico detrás de los “blancos no latinos”.

En Estados Unidos se han registrado 44 millones de afroestadounidenses, superado por el número creciente de mexicanos que han inmigrado a la nación posicionándose detrás de los “blancos no latinos” con 60 millones (incluidos los ilegales/indocumentados).

Sin contar a los indocumentados, los mexicanos representan el 62% del total de 18.5% del conjunto de 61 millones de latinos “legales”, lo que deja de lado a 25 millones de personas que no pudieron acreditar su legalidad.

Estas cifras han salido a relucir debido al Nuevo Censo que se realiza cada década en Estados Unidos y que se ha visto afectado por la pandemia del COVID-19; el cual podría privar de sus derechos en forma desproporcionada a los hispanos.

Los datos del censo serán utilizados para asignar a los miembros del Congreso para cada estado de acuerdo con su población al igual de miles de millones de dólares en programas tales como los seguros médicos, seguros de salud de la infancia y cupones de alimentos para las madres de bajos ingresos.

Pero esto podría no resultar beneficioso para los latinos, pues la Oficina encargada del proceso podría acabar sub-reportando los votos de las minorías, lo cual tendría un sesgo en contra de ellos, que desproporcionaría su justa participación en la representación del Congreso además de su acceso a los fondos gubernamentales.

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