Los pescados con ciguatoxina no pueden detectarse por su apariencia, ni por su sabor u olor, y la toxina no se elimina al congelar, ni cocinar el pescado.

La intoxicación por ciguatera es una de las enfermedades relacionadas con mariscos que se reporta más frecuentemente alrededor del mundo. La toxina conocida como ciguatoxina proviene de las algas Gambierdiscus toxicus que se encuentran en ciertos arrecifes tropicales de coral. La ciguatoxina pasa a través de la cadena alimenticia a los peces predadores grandes como la barracuda, el mero y el pargo. (Hay más de 400 especies en las que se ha encontrado esta toxina).

Los síntomas de la intoxicación por ciguatera incluyen náuseas, diarrea, vómitos, dolor articular y muscular, adormecimiento y hormigueo alrededor de la boca, en las manos y los pies, y sensación térmica inversa (una ducha caliente se siente fría).

Estos síntomas pueden comenzar en apenas 1 hora después de comer pescado con ciguatoxina y pueden durar desde pocos días hasta meses.

Los pescados con ciguatoxina no pueden detectarse por su apariencia, ni por su sabor u olor, y la toxina no se elimina al congelar, ni cocinar el pescado. Actualmente no existe un examen para detectar la ciguatoxina en pescados. Entre las especies comúnmente vinculadas con la intoxicación por ciguatera se encuentran la barracuda, el mero, el pargo, los jureles, la caballa y el pez ballesta. Generalmente, cuanto más grande es el pez, mayor es la posibilidad de intoxicación.

Reduzca el riesgo de intoxicarse con ciguatera comiendo solamente pescados pequeños de arrecife y evitando los pescados grandes con más probabilidad de portar la ciguatera.

La mejor protección es conocer los pescados comunes y los pescados grandes que causan la enfermedad.

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