DESPACITO Y BUENA LETRA (COLUMNA EDITORIAL)

(Parte II)

Dr. Russell Cerón-Grajales
DOCTOR EN DERECHO Y PROFESOR-INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. CANDIDATO A DOCTOR EN ECONOMÍA POR LA UNAM.

El Führer había dado la orden. La había dado a su arquitecto de confianza -y Ministro de Armamento-, Albert Speer.

De una idea obsesiva, a toda una proyección orientada a la concreción del arquitectónico y grandilocuente Plan “Capital Mundial Germania”.

Como parte del mismo, algunas obras importantes vieron la luz con antelación al inicio de las hostilidades de 1939-1945. Entre ellas, el Estadio Olímpico, que albergó los Juegos Olímpicos de 1936; y la Cancillería del Reich, bombardeada y demolida al término de la Guerra.

La renovación convertiría a Berlín en la ciudad de Germania, nombre que el propio Adolf Hitler había elegido. Imponente capital del imperio que él avizoraba. La poderosa capital del Reich. La capital del mundo.

París y Roma eran los modelos. La inspiración. Pero Berlín-Germania, con su desmesura y pretenciosidad, sería la más impactante.

La visita a París había reforzado el proyecto. Debían acelerarse las obras pendientes y extender y dar curso al ambicioso plan.

Las maquetas y planos fueron pronto un hecho. Entre tantos y colosales trazos y medidas, se contempló la creación de un eje urbano norte-sur, que hacía intersección con el ya existente eje este-oeste. La Gran Avenida de la Victoria. Un bulevar de siete kilómetros de longitud y 120 metros de anchura, presidido por un Arco del Triunfo; y en el extremo opuesto, por una Gran Sala-Cúpula, con aforo para 180 mil personas, sede que sería de los rituales político-militares del régimen.

Por deseo expreso de Hitler, el Arco, con diseño arquitectónico de Speer, y escultórico de Breker, tendría que ser de tal dimensión, como para poder contener, dentro de sí, a su referente parisiense.

Y segmentado por la Puerta de Brandenburgo, el eje este-oeste quedaba constituido, en su sección oriental, por el tradicional Unter den Linden (Bajo los Tilos); y en la occidental, por la recién construida (1935) Avenida 17 de Junio: ostentoso bulevar que trasladó e integró en rotonda a la emblemática Columna de la Victoria.

Para la berlinesa transformación en Germania, numerosas demoliciones, expropiaciones y expulsiones se habían ejecutado. Y para su intensa realización y prevista conclusión en 1950, se había decidido la obligada participación de los presos confinados en los campos de concentración.

Para el Nacional Socialismo, la arquitectura, el urbanismo y el arte, cumplían un relevante papel político, como expresión de poder y subyugación de las masas.

Todo marchaba según lo planeado, pero la historia aún no dictaba su dramático veredicto.

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