Un jet Hawker 700 aterrizó en llamas en el tramo de la carretera Polyuc-Chunhuhub, en José María Morelos. Se presume que dentro de ella había un cargamento de droga.

El jet fue detectado desde su despegue a las 05:00 horas desde una pista al sur de Maracaibo, Venezuela con destino a México. El Sistema Integral de Vigilancia Área (SIVA) mantenía ubica a la aeronave a través de sus radares y determinaron que tenía todo el perfil de un vuelo clandestino.

Fue a las 9:00 horas cuando SIVA advirtió a la Fuerza Área que la aeronave no estaba cambiando de curso y que había penetrado el espacio aéreo mexicano a través de la Península de Yucatán.

 Debido a ello, fueron desplegados dos aviones Embraer 145 desde la base área en Ixtepec, Oaxaca; estos trazarían la ruta exacta del sospechoso vuelo. Posteriormente despegó un interceptor Texan T6C de la base área en Cozumel, Quintana Roo.

A bordo del Texan, intentaron hacer contacto con la tripulación del jet a través de la radio, pero no hubo éxito. Después optaron por hacer señales desde la cabina, pero éstas fueron ignoradas por los pasajeros del Hawker.

Fue en la cercanía del rancho “8 venados” en donde un helicóptero del ejército, abrió fuego contra el supuesto narcojet para propiciar su descenso; esto ocasionó que la aeronave quedara envuelta en llamas en la carretera quintanarroense.

Los presuntos criminales intentaron escapar en una camioneta, pero al ver que las tropas descendieron, se internaron dentro de la selva para poder escapar.

Dicho vehículo contenía en su interior 13 paquetes de 30 kilogramos cada uno, arrojando un total aproximado de 390 kilogramos de una sustancia blanca similar a la cocaína. La droga con un valor aproximado de 109 millones de pesos, fue asegurada por la SEDENA.

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