DESPACITO Y BUENA LETRA

russellceron@hotmail.com

Dr. Russell Cerón-Grajales
DOCTOR EN DERECHO Y PROFESOR-INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. CANDIDATO A DOCTOR EN ECONOMÍA POR LA UNAM.

En materia informativa, pretender objetividad perfecta es algo tan utópico y desmesurado como atrapar y retener el reflejo instantáneo de una corriente fluvial. Empero, a ello se aspira para poder escalar en aceptación y credibilidad.

Lo objetivo es el objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir. Lo que existe en la realidad, fuera del sujeto que la conoce, y de sus particulares juicios y prejuicios.

Bajo esa óptica, la tarea periodística tendría que limitarse a la transcripción o riguroso registro de los hechos, sin emisión posible de comentarios, ni de análisis, ni de interpretaciones.

En la doctrina de la objetividad, encontramos más teoría que realidad. Y si la objetividad absoluta es imposible, cabe cuestionar un hasta qué grado el yo subjetivo del periodista puede participar y hacer uso de una serie de recursos, siempre al servicio de la imparcialidad, y no de una manipulada o ilusoria objetividad.

De modo que la información debe tomar forma a partir de una reflexión consciente, de la rectitud intachable de intenciones, y alrededor de una serie de méritos y principios y códigos éticos.

Es así como, frente a la impasibilidad de un periodismo rígido y mecánico, emerge el periodismo que se compromete, no sólo con una opinión, sino con una postura analítica, argumentada, que defiende una posición sustentada, y no únicamente un punto de vista. Un periodismo que no por comprometido, se permita vulnerar la norma de la imparcialidad informativa.

Una objetividad fría y aséptica, sin ese yo del periodista veraz, ético y versado, podría remitir a un periodismo más estadístico, pero sin alma.

Y entre el deber ser de la objetividad y el yo del periodista que interpreta, se yergue la exigencia de responsabilidad. Responsabilidad sobre el qué, y cómo informar.

Interminables dilemas sobre un oficio intenso y apasionante.

Parte actora de la historia misma que se desgrana día con día, e irrenunciable bastión de libertad y de construcción democrática.

Una democracia en lucha constante por su fortalecimiento y consolidación.

Ciudad de México, 7 de junio, 2020.

                                                                                           

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