DESPACITO Y BUENA LETRA (COLUMNA EDITORIAL)

DR. RUSSELL CERÓN GRAJALES
russellceron@hotmail.com

Doctor en Derecho y Profesor-Investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México. Candidato a Doctor en Economía por la UNAM.

Hubo un tiempo en el que la mayoría de las pocas aerolíneas existentes eran estatales, y fungían como medios nacionales de promoción por el mundo.

Aeronaves que ostentaban logotipos o insignias que se constituían en verdaderas marcas; y que lucían, junto a la matrícula, la bandera del país de origen.

Aerolíneas bandera que generaban imagen, prestigio, y orgullo identitario. Una suerte de Embajadores, de muy cotizada representación.

Y hoy, no obstante los procesos de reconversión y privatización en la aviación comercial, persisten en escena variadas líneas aéreas emblema, con independencia de su naturaleza estatal o privada. Y que apoyan, sobremanera, la actividad turística y la economía toda de un país, al facilitar el flujo de personas, bienes, servicios y capitales.

Y es tal el peso que para el desarrollo económico y social reviste el mantener a flote una empresa-insignia, que el Gobierno alemán, más allá del sólo bombear dinero con créditos blandos a través de su banca estatal, no ha dudado en sostener la potencia de la economía nacional; y con visión de Estado, ha decidido el rescate de su aerolínea más representativa. Una rentable compañía que, hasta antes de la contingencia global, gozaba de excelente salud operativa y financiera, y mostraba positivas perspectivas de futuro.

Con una recapitalización de 9 mil millones de euros, y el control del 20 por ciento de las acciones, el Estado se erige como el principal accionista del grupo aéreo. Y conforme las exigencias eurocomunitarias, el acuerdo determina el retiro gubernamental del accionariado, hacia finales de 2023. Por consiguiente, su participación es de carácter temporal. Pero al tiempo de que dispondrá de dos asientos en el Consejo de la firma, se ha dispuesto limitar su poder de voto en las decisiones empresariales. Habiéndose comprometido la corporación a cumplir con un programa de sostenibilidad, y a poner coto a los dividendos de su junta directiva.

Por lo demás, habrá que observar el nivel de condiciones de rescate público de otros gigantes del cielo europeo, como el grupo Air France-KLM, y Alitalia. O lo que pudiere ocurrir con la española Iberia, y otros que están al borde de quedarse sin combustible financiero, y cuya supervivencia está en franco riesgo.

Por esta parte, cabe cuestionarnos sobre el estado actual de cosas en nuestra aerolínea bandera: AeroMéxico; y en la que hasta ahora detenta la mayor cobertura internacional: Interjet.

Y repensar sobre el qué con la marca “Mexicana”; distintivo que aún flota en nebuloso limbo, y prestigiada aerolínea bandera que también fue de este país nuestro.

Deja un comentario