DESPACITO Y BUENA LETRA (COLUMNA EDITORIAL)

DR. RUSSELL CERÓN GRAJALES
russellceron@hotmail.com

Doctor en Derecho y Profesor-Investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México. Candidato a Doctor en Economía por la UNAM.

México tiene todo para consolidarse como sede receptora de los avizorados desplazamientos y relocalizaciones de las cadenas que suministran a las grandes factorías estadounidenses, desde el continente asiático.

Además del factor rentabilidad, se está revalorizando la ventaja comparativa y competitiva de nuestra proximidad geográfica y de nuestro desarrollo industrial, infraestructural y logístico.

Pero tampoco somos el único país, y es aquí donde el componente de estabilidad y certidumbre institucional para las inversiones, puede jugar partido y marcar diferencia. Esta crisis 2020 no ha hecho más que enfatizar la notable interdependencia y lo mucho que se necesitan las empresas y sociedades de ambos lados de la frontera.

Tan es así que los gobiernos de ambas naciones están negociando la manera de sincronizar la reactivación de sus vinculados negocios, puesto que sin la proveeduría mexicana no pueden las empresas estadounidenses rentablemente manufacturar bienes de alta especificación.

Se está insistiendo en la homologación de los llamados sectores esenciales o pesados de la economía, de modo que se favorezca no sólo una útil e importante sincronía, sino una más conveniente y fortalecida integración económica y comercial.

Son los propios corporativos vecinos los que están presionando para que su gobierno gestione ante el de México una mutua y progresiva reactivación de sus complementarias empresas. Lo que confirma una creciente e imparable ruta hacia un mercado norteamericano cada vez más integrado.

Y no se trata únicamente de un asunto de crítica y mera coyuntura, sino de un horizonte de más largo y geoestratégico aliento, para el que México está, sin duda, preparado.

El T-MEC, las tendencias internacionales -incorrectamente presentadas como “desglobalización”- y las deslocalizaciones en puerta, así lo sugieren. Una ventana de oportunidad para México, más allá de sectores clave como la electrónica, la farmacéutica, equipos médicos, y aun de la industria aeronáutica, aeroespacial y automotriz, con  demostradas y reconocidas historias de éxito.

Ciudad de México, 19 de mayo, 2020.

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