DR. RUSSELL CERÓN GRAJALES

russellceron@hotmail.com

Frente a un panorama incierto y plagado de nebulosos augurios, se dibujan para México importantes espacios económicos de aprovechable oportunidad.

La inminente puesta en vigor de un instrumento legal de libre comercio y largos alcances, como es el T-MEC, se hace coincidir con un entorno de pautas y tendencias internacionales que apuntan hacia una reconfiguración de América del Norte (México-EE UU-Canadá), como región económica, y al relanzamiento de México como socio comercial privilegiado de EE UU.

Un mercado trinacional cada vez más interdependiente e integrado, que abre nuevos horizontes para las empresas mexicanas, siempre tan dispuestas a refrendar su bien ganado éxito como actores vitales del encadenamiento productivo de la plataforma industrial estadounidense.

La actual emergencia global ha hecho más evidente la relevancia de la cercanía geográfica de nuestras empresas a EE UU y la ventaja y certidumbre que genera el aseguramiento de las cadenas de valor.

Nuestro país cuenta con todas las credenciales para beneficiarse cada vez más del poderoso mercado tripartito de Norteamérica: tiene el excepcional mecanismo comercial de acceso; la contigüidad geográfica; una base robusta de proveedores, y una mano de obra de alta y reconocida cualificación. Falta que el gobierno nacional sepa hacer su parte y promueva, facilite y fomente un más cierto y abierto clima de negocios.

El incentivo sería mayor por la menor dependencia que EE UU desea tener de la multinacional, lejana y dispersa proveeduría asiática, sobre todo por su más elevado coste y riesgo ante situaciones de contingencia, como la que en curso está, además de  todo lo minado, producto de sus guerras comerciales.

Si todo esto es asunto geoeconómico de alto nivel de reposicionamiento político, redundará, sin duda, en el declive productivo de varios países, pero no así para México, con muy respetable y diversificado desarrollo industrial y comercial que puede significarle una dorada oportunidad, si el gobierno decide jugar con sensatez sus cartas con empresarios e inversionistas de aquí y de allá. Veremos.

Ciudad de México, 12 de mayo, 2020

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