Según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), luego de 1 año de pandemia, los productos y servicios para consumo final han incrementado su precio general en un 7.41% en todo el Estado de Quintana Roo, siendo el segundo del país con mayor variación de precio.

Para ser más específicos, los servicios de transporte incrementaron un 8.66% principalmente en el sector norte del Estado, mientras que los alimentos y bebidas han incrementado en un 4.71% en los últimos 12 meses.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), actualizó sus datos proporcionados por el INEGI donde también se identificaron otros sectores afectados, donde se encuentra: Educación y Esparcimiento (2.47%), Ropa y Calzado (0.79%), vivienda (2.16%) y Mueles (2.06%).

Para la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), es preocupante esta alza de precios, ya que afecta la vida de más de 500 mil familias que habitan este estado.

El secretario general del CROC asegura que las consecuencias de dicha alza, son severamente altas para los quintanarroenses que poco a poco no pueden costearse el consumo mínimo diario. Donde recalcó que, en Chetumal, las colonias como Nuevo Progreso o Antorchistas, es donde se ve más afectado la economía de la ciudad.

“Las familias de escasos recursos que no tienen altos ingresos no pueden comprar lo mismo que el año pasado, porque es más caro, comprar cuatro huevos en lugar de cinco, o como quien dice dejar de comer bien porque es difícil comprar más alimentos, por decir un ejemplo, ya no se viaja en taxi sino en combi”, dijo el líder de los obreros locales.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) alertó sobre una serie de al menos 23 productos “milagros” a las que las marcas les atribuyen cualidades como reducción de grasa corporal, rejuvenecimiento de la piel, potencializadores sexuales y ahora también aquellos que afirman “combatir” el nuevo coronavirus.

La Profeco en su Revista del Consumidor para la edición de diciembre 2020, compartió información para que los consumidores puedan reconocer los productos milagros y de esa forma, denunciarlos ante la institución.

Entre las características de dichos artículos destaca la publicidad para exaltar sus cualidades con supuestos beneficios extraordinarios, propiedades curativas, sorprendentes o categóricas que no se encuentran sustentadas en estudios científicos o técnicos.

Entre las marcas que los ofrecen, se encuentra Novirsa, que actualmente comercializa artículos relacionados con la protección y el “combate” del COVID-19, de los cuales se anuncian características no fundamentadas en estudios.

Algunos de ellos son el Cubrebocas Hospitalar Francés que no comprueba sus compuestos, origen de fabricación, beneficios, calidad y su capacidad de filtración bacteriana del 90%; lo cual viola los artículos 32, 56, 76 BIS y 85 de la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC).

De igual forma, el Respirador Hospitalar Francés viola dichos artículos de la LFPC por no comprobar que es un respirador 100% de poliéster, con pieza nasal 100% metálica y cinta elástica.

También enlistaron el Llavero de Protección Anticontagio que no corrobora que está hecho de acero inoxidable de alta calidad y resistente a la corrosión, al igual que la Máscara Hospitalar que afirma combatir el coronavirus; ambos violando los artículos anteriormente mencionados de la LFPC.