Sólo tres de los diez estados miembros de la Alianza Federalista tendrían plena autonomía financiera, en caso de salirse del pacto fiscal. Tamaulipas, Nuevo León y Colima son las únicas entidades rebeldes con capacidad de financiar gastos estatales y federales con los ingresos que se generan en su propio estado.

De acuerdo con datos del Inegi, el SAT y Hacienda, Tamaulipas, Nuevo León y Colima pueden operar con superávit financiero una vez que hayan ejercido tanto su propio gasto estatal como el que ejerce la Federación al interior de su propio estado en distintos programas presupuestarios, excluyendo las transferencias del Ramo 33.

El Instituto Mexicano para la Competitividad alertó sobre las implicaciones de que los estados dejen el pacto fiscal. Para Manuel Guadarrama, coordinador de Finanzas Públicas del IMCO, los problemas serían definir las facultades de recaudación o la doble tributación: que tanto los estados como la Federación puedan cobrar impuestos similares, como IVA o ISR.

Por tanto, el 70% de los estados de la alianza federalista (Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Durango y Coahuila) están en incapacidad financiera de hacerse cargo del gasto estatal y federal con los ingresos que se generan en su entidad.

Por el lado económico, Guadarrama advierte que un rompimiento del pacto fiscal implicaría regresar a un esquema de doble tributación, es decir, que tanto estados como la Federación puedan cobrar impuestos similares, tales como el Impuesto al Valor Agregado o el Impuesto sobre la Renta.

La Resaca 2.0

NORMANDO MEDINA CASTRO
Profesor y Periodista
Ex Director de SQCS
Ex Director del IEA

Penosamente, la que parece ser la última carta de la derecha conservadora que aglutina a los opositores del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, es la misma que han venido jugando: el chantaje, el enfrentamiento y el antinacionalismo, desdeñando razones de Estado.

Gobernadores del PRI, PAN, MC, PRD y uno “independiente”, exigen más dinero para el 2021 y no más obras. Los diez gobernadores, en su mayoría al final de sus mandatos y sujetos a investigación, ante la cercanía de las elecciones de junio del año próximo y sin los fideicomisos,  se juegan su carta preferida: la amenaza y el chantaje. Como si tuvieran aprobación de los ciudadanos que gobiernan, afirman que podrían abandonar el pacto federal. Sirva un ejemplo de ellos: Javier Corral, gobernador de Chihuahua, según encuesta de Arias Consultores  en septiembre el 71.7 por ciento de sus gobernados reprobó su desempeño y 77.4 por ciento no confía en él.  

Esa misma oposición ha buscado convencer a la mayoría de los mexicanos que lo mejor es seguir con la funesta Reforma Energética de la política neoliberal del ex presidente Enrique Peña Nieto, gestada con las privatizaciones de áreas estratégicas, y la voracidad de los gobiernos priístas y panistas que lo antecedieron.

Con el saqueo de los bienes nacionales, y la entrega de Pemex y la CFE, es absurdo pensar que a las empresas transnacionales les interesa el progreso de México por encima de su codicia. Es hasta irracional defender a éstas alturas el capitalismo salvaje en el que cayó la política neoliberal que fabricó pocos ricos y una aplastante cantidad de pobres y miserables.

Defienden la corrupción, los privilegios, la impunidad de su clase, y también a Shell, Iberdrola, Repsol, etcétera, que se agenciaron contratos leoninos contra el país con la Reforma Energética que panistas, priístas y sus aliados hicieron posible. Sin rubor alguno, la cúpula de la derecha conservadora mexicana se pronunció a favor de la carta enviada por legisladores norteamericanos para apoyar a las firmas privadas de su país con intereses en el rubro energético de México. Uno creería que es elemental que apoyen su país y no a los extranjeros, pero su odio, su clasismo y soberbia no les permite entender que el poder emana del pueblo al que desprecian.  

La respuesta de López Obrador a los legisladores norteamericanos fue categórica: “México tiene derecho a decidir su política energética” y les dejó claro que tampoco firmó acuerdo alguno que comprometa la soberanía energética en las negociaciones del tratado comercial T-MEC. Además aclaró que la inversión extranjera es bienvenida, pero sin abusos ni corrupción.  

En lo local

El desmantelamiento del PRI en Quintana Roo no se detiene. Hace poco lo abandonó la diputada Judith Rodríguez Villanueva, que como aclaró el propio ex gobernador Mario Villanueva, es su sobrina, hoy del verde igual que su primo, Mario Villanueva Tenorio. Ahora tocó turno al ex presidente municipal de Tulum, Marciano Dzul Caamal, en un tiempo el cacique de esos lares. Renunció al tricolor y se especula que buscará la candidatura por Morena o alguno de sus aliados. La debacle por el rápido proceso de desfiguración personal y política del actual alcalde, Víctor Mas Tah, es aliciente de muchos aspirantes. La mejor perfilada parece la diputada morenista Euterpe Gutiérrez. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡HASTA LA PRÓXIMA!

profenor1960@hotmail.com