El jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Rogozin, publicó este sábado las coordenadas aproximadas del lugar donde caerá el cohete chino Larga Marcha-5B Y2. Según el alto funcionario, el aparato caerá al océano Pacífico en algún lugar al este de Nueva Zelanda.

Las posibilidades de que impacte con una zona poblada son mínimas, pero existen. Eso ha suscitado dudas sobre el diseño de las misiones espaciales chinas.

La pieza que caerá del cielo forma parte de la etapa del refuerzo central de la Gran March 5B, diseñada para levantar las partes grandes y pesadas de la estación espacial. Las etapas inferiores por lo general vuelven a la Tierra inmediatamente después del lanzamiento. Las etapas superiores que alcanzan la órbita vuelven a encender el motor después de liberar sus cargas útiles, guiándolos en el reingreso hacia un área desocupada, como el medio de un océano.

El Larga Marcha-5B Y2, que llevó a bordo el módulo central para la construcción de una futura estación espacial china, fue lanzado con éxito al espacio el pasado jueves. Sin embargo, al poco de su lanzamiento la etapa central del cohete experimentó dificultades y entró inadvertidamente en la órbita terrestre baja.

Por su parte, Lloyd J. Austin III, secretario de Defensa de EE. UU, dijo que espera que el cohete caiga en algún lugar donde no le haga daño a nadie e insinuó que debería ser requisito maniobrar de manera segura para aquellos países que operen en el espacio, aludiendo a la responsabilidad de China por la pérdida de control sobre dicho cohete.

Este viernes Nueva Zelanda fue sacudido por tres terremotos de gran magnitud que llevó al país a emitir dos alertas de tsunami que posteriormente fueron rebajadas, aunque se le pidió a la población alejarse de las playas.

El sismo más fuerte se produjo a unos 1.000 km al noreste de la Isla Norte, cerca de las islas Kermadec, el impacto fue de 8.1 de magnitud; previamente en la misma zona había ocurrido otro sismo con magnitud de 7.4 y cuatro horas antes se registró otro de 7.1 de magnitud, pero esta vez fue cerca de la Isla Norte de Nueva Zelanda.

Tras el terremoto más fuerte, las autoridades emitieron una alerta y evacuaron a los residentes de áreas costeras en la Isla Norte, esto ocasionó embotellamientos y aglomeraciones en distintas ciudades.

Posteriormente las autoridades neozelandesas se aseguraron de que las mayores olas habían pasado para que los residentes pudieran regresas a sus casas, aunque advirtieron que deberían permanecer alejados de las playas pues se esperaban corrientes fuertes e inusuales, además de oleajes impredecibles.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) detectó el movimiento telúrico en Nueva Zelanda, lo que hizo que el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico (PTWC) advirtiera sobre la posibilidad de un maremoto.

Las islas Salomón, Nueva Caledonia, Fiji, las islas Cook, las islas de la Polinesia, además de Nueva Zelanda y la Samoa estadounidense fueron advertidas; después la alerta se extendió para todo el Pacífico, afectando también a los países costeros de América.

Chile, El Salvador y Guatemala emitieron una alerta para las costas de Pacífico por el riesgo “menor” de Tsunami tras el terremoto de mayor magnitud que afectó a Nueva Zelanda.

Por su parte, en Nicaragua únicamente pidieron a la población mantenerse alejado de las playas porque se podrían producir olas “por encima del comportamiento habitual”; en Perú también advirtieron sobre el tsunami, pero sin una orden de evacuación.

De igual forma en México se compartió información con respecto al tsunami, Protección Civil informó que el Centro de Alerta de Tsunamis (CAT) de la SEMAR, no estaba a la espera de este acontecimiento en las costas del Pacífico Mexicano.