Trece elementos policíacos, ocho de la Fiscalía y cinco de la policía estatal, fueron asesinados en la comunidad de Llano Grande, municipio de Coatepec Harinas; el crimen se definió como una emboscada en respuesta a un operativo que realizó días atrás.

El 16 de marzo policías mexiquenses llevaron a cabo un operativo en Zacualpan el que fueron asegurados tres vehículos que tenían un reporte de robo, así como una libreta con los “diferentes puntos de halconeo y base” de un grupo delictivo al que han identificado como la “Familia Michoacana”.

Dos días después del operativo, un grupo de agentes fue emboscado mientras realizaba sus labores de patrullaje en la zona de Llano Grande donde combaten a diversas agrupaciones delictivas que operan en el área.

En su labor, los policías se desplazaban en convoy; al frente estaba un jeep de la policía estatal con cuatro agentes, atrás iba un pickup con cinco ministeriales de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México y en el final cerraba un Dodge Avenger azul de la Policía Estatal donde se transportaban cuatro elementos.

De acuerdo a fuentes oficiales, cuando comenzaron los disparos el primer vehículo trato de acelerar, pero al avanzar apenas unos metros se estampó contra otro automóvil que se encontraba estacionado; han dado a conocer que el ataque llegó desde el costado de la carretera donde se ocultaban los agresores.

“Esta acción, es una afrenta contra el Estado mexicano, responderemos con toda la fuerza y con el respaldo de la Ley y la legitimidad”, mencionó Rodrigo Martínez Celis, secretario de Seguridad Pública del estado, durante un comunicado en donde lo acompañó el fiscal de la entidad, Alejandro Gómez Sánchez.