Carlos Márquez Oyarzabal, era ecologista, activista defensor de bosques y comisario del ejido de Las Conchitas, en el municipio de San Miguel Totolapan, región de la Tierra Caliente de Guerrero, llevaba defendiendo los recursos maderables desde hace 20 años y formó una Policía Comunitaria para impedir su saqueo por parte de los grupos delictivos.

El sábado 3 de abril en punto de las 19 horas, mientras se trasladaba en su cuatrimoto con sus dos hijos en el punto de Agua Escondida, fue interceptaron por un grupo armado quienes los llevaron a la comisaria del ejido de La Ciénega de Puerto Alegre. A través de radios, exigieron dinero y autos a la familia del ecologista para su liberación y la de sus hijos, mientras este era golpeado.

Los familiares no pudieron cumplir con las exigencias y al no obtener una respuesta favorable, asesinaron y desmembraron al ecologista; cuyos restos fueron esparcidos. Sus extremidades fueron dejadas en las instalaciones de la Comisaría de la Ciénega de Puerto Alegre, y su cabeza fue arrojada en otro de los puntos cercanos.

La asociación que realizó la denuncia pidió al gobernador, Héctor Astudillo Flores, y al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, justicia y pronta detención de los responsables.

De igual manera, solicitan la presencia de tiempo completo de la Guardia Nacional, Ejército, Policía Estatal y Fuerzas de Seguridad Pública, pues temen que se perpetren más asesinatos de este tipo, ya que esta región, que es rica en madera, ha sido defendida por muy pocas personas.