En las últimas semanas se ha hablado mucho de los hoteles que quieren privatizar las playa en Quintana Roo para evitar que personas ajenas al mismo, transiten en medio de los camastros y sombrillas que tienen establecidos. Centros de hospedaje como el Club Mandala Beach y The Ritz-Carlton han sido de los principales en querer llevar acabo esta iniciativa, a esto se ha sumado el Hotel Fiesta Americana.

El complejo hotelero a colocado en la zona frecuentada por los bañistas unos postes con lazos para evitar que pasen por ahí, dejando un pequeño camino a la orilla de la playa, pero por si fuera poco tienen personal las 24 horas del día que vigila e invita a las personas que transiten por la vereda que se encuentra libre de restricciones.

Al ser una zona federal, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), es el órgano encargado en otorgar los permisos para el uso del lugar, siempre y cuando este siga siendo de libre acceso.

“En el caso de que no existan vías públicas o accesos desde la vía pública, los propietarios de terrenos colindantes con la zona federal marítimo terrestre deberán permitir el libre acceso a la misma, así como a las playas marítimas, a través de los accesos que para el efecto convenga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales con los propietarios”, menciona la Ley de Bienes Nacionales en su artículo 127.

Por lo que los hoteles jamás deberán adueñarse de esas zonas, permitiendo que los bañistas puedan transitar sin ningún problema por las bellas playas de Cancún, sin que nadie les pueda prohibir pasar toda la costa.

Tras la invasión de predios en la zona que se encuentra a espaldas de la antigua terminal del ADO en Chetumal, uno de los afectados sacó a relucir que es el legítimo propietario de uno de los lotes en el que ya se instalaron desconocidos.

Aproximadamente son 50 los lotes en las inmediaciones de la calle Ignacio Manuel Altamirano, entre Corozal y Privada Ramón Corona donde se han establecido personas que supuestamente vienen de Chiapas y Tabasco, liderados por una señora de nombre “Vicky”, identificada con el grupo de los Antorchistas.

El dueño de uno de los lotes asegura que lo adquirió a través de la Comisión para la Regulación de Tenencia de la Tierra (CORETT), en el año de 1982 y en 2020 renovó su cédula catastral, como lo ha hecho desde que mantiene posesión; se ha encargado de limpiar y mantener el lote desde hace ya 38 años.

Declaró que la situación afecta a su economía y también pone en riesgo su patrimonio, incluso confesó que se ha enfrentado a los invasores poniendo en riesgo su integridad física.

Estos únicamente le han expresado que no retirarán de lugar porque han invertido dinero en chozas improvisadas donde actualmente habitan de manera ilegal, es por ello que el agraviado ya interpuso su demanda ante el Ministerio Público que quedó registrada en la Carpeta de Investigación 03/1154/2021.

El afectado pidió a las autoridades su intervención pues teme perder su propiedad o involucrarse en un pleito que le pueda costar la vida.

Con picos, palas y cubetas, más de 150 familias invadieron un terreno de aproximadamente 5 hectáreas ubicado detrás de la antigua terminal del ADO en Chetumal, en una zona conocida como “La Antigua Jungla” en el intento por crear una nueva colonia irregular.

Semanas atrás, invasores comenzaron la limpieza del terreno para construir de improvisto sus viviendas y bardas con las cuales delimitan sus predios, en el área que se ubica entre las calles Guillermo Lope de Vega con Corozal, Salvador Novo e Ignacio Manuel Altamirano.

Los invasores aseguran desconocer quién inició el movimiento, pues sólo les dijeron “que podían llegar a apartar un terreno gratis”. Sin embargo, señalan que un líder a quien solo identifican como “el arquitecto Rogelio”, les está cobrando 40 mil pesos por cada espacio de 10 metros por 25, con la posibilidad de pagarlo en mensualidades de mil 500 pesos, sin intereses.

Hasta ahora dicho personaje no se ha presentado en el lugar, por lo que todas las solicitudes de los interesados son recibidas por quienes sólo se identificaron como sus asistentes, los cuales también se encargan de repartir los terrenos mediante un improvisado croquis.

“Sabemos que en cualquier momento nos pueden venir a sacar, pero tenemos fe en que no lo hagan. Es la única manera en la que podremos tener un pedacito de tierra donde construir nuestro hogar, porque no tenemos créditos Infonavit ni el dinero para pagar una casa al contado. Eso sí, si la Policía viene, y ya tenemos nuestras casas construidas, las vamos a defender como podamos”, comentó Gabriela Chi, una de las primeras habitantes del lugar.

Las primeras cuarenta familias que llegaron desde hace un par de semanas lo hicieron por invitación de amigos y conocidos, asegurando que ninguno tiene idea de a quien pertenezca el predio.

Esto ocurre a unos días de que la Secretaría de Obras Públicas terminara la ampliación de la avenida Ignacio Altamirano que pasa a través de dicha área, facilitando su acceso.