La temporada de lluvias ya han comenzado en el Estado de Quintana Roo, esto sumado al gran arribo de toneladas de sargazo en Playa del Carmen, las cuales preocupan a los empresarios y hoteleros que se han visto afectados ante la próxima temporada vacacional de verano.

Los empresarios reportan que derivado de la llegada del sargazo a las costas del paraíso del caribe ha provocado un olor fétido y una muy mala imagen, por lo que exigen a las autoridades que resuelvan esta problemática pues ya se ven rebasados para solucionarlo.

Los representantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de la Riviera Maya, señalan que la problemática del sargazo es la que más les ha afectado, pues ha repercutido en las cancelaciones debido al mal aspecto que se proyecta.

 

Durante una conferencia de prensa, representantes de Cámaras empresariales, Asociados Civiles, Comisariados Ejidales entre otras personas, mostraron su inconformidad con que la Laguna de Bacalar se convierta en un Área Natural Protegida (ANP).

Gracias al eslogan “En el sur de Quintana Roo el compromiso es por el Desarrollo Sustentable” los empresarios se excusan para poder seguir laborando como de costumbre, rechazando drásticamente la propuesta de convertirse en una ANP.

“Nuestra propuesta es muy clara: pugnaremos por un modelo de desarrollo turístico diversificado, exclusivo, acorde con la naturaleza y soportado por estudios de impacto ambiental realizados por profesionales locales. Desde este momento llamamos a los candidatos a presidentes municipal de Bacalar y Othón P. Blanco a que se comprometan a una agenda de acciones conjuntas en el ordenamiento territorial y ambiental”, expresó Eloy Quintal, presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

También acusó a los ambientalistas que andan satanizando la laguna en redes sociales por la falta de los 7 colores, dicho esto afirma que la ocupación hotelera en Bacalar y Chetumal fue severamente afectada por dichas imágenes.

Asegura que los colores de la laguna están volviendo debido a que en esta época del año los sedimentos que habían llegado a la laguna “provienen de la cuenca alta, desde las montañas de Campeche, por lo que es evidente que lo que se requiere es normar las actividades agropecuarias, promover y apoyar la adopción de un modelo de producción más sustentable en el medio rural e impulsar un programa de reforestación que sirva como una línea verde que detenga los escurrimientos en tiempos de lluvias intensas, como las que se registraron el año pasado” señaló.