Muchos cenotes ya han perdido su coloración cristalina y empiezan a destilar olores insoportables para la población ya que la industria porcina está contaminando el manto freático del Estado de Yucatán debido al derrame de sangre y excremento de cerdo de las mega empresas instaladas en la Península dedicadas a este rubro.

Todos los días kekén inyecta toneladas de sangre al suelo del Estado, es importante recalcar que Yucatán cuenta con un sueño arenoso que permite la filtración al manto freático y las autoridades continúan ignorándolo a pesar de que el agua ya comienza a salir con sangre en los poblados cercanos a las fábricas de kekén.

Estos problemas empezaron a surgir desde que la granja abrió, se empezó a sentir un olor insoportable en el propio aire del pueblo y las aguas negras que acarrean excremento, orina y los componentes químicos que se usan para bañar a los cerdos permearon el suelo ya que es un modelo de aparcería: crían y engordan a los cerdos para después entregarlos a Kekén, una de las mayores productoras de carne en México y la mayor empresa de la industria porcícola de Yucatán, que exporta a países como Japón, Corea del Sur, China, Estados Unidos y Canadá.

La contaminación de cenotes puede continuar afectando a la población de una manera más grave si las autoridades no logran frenar el derrame de sangre y excremento.

“En Homún habitamos aproximadamente 2.600 menores de edad, quienes estudiamos. En nuestros ratos libres acompañamos a los turistas que llegan a nuestro pueblo a conocer los cenotes. El agua de los cenotes la ocupamos para diversas actividades, la más importante es para tomar, también la ocupamos para bañarnos, lavar ropa y para lavar trastes”, expresaron los ciudadanos de la localidad.