La última carcajada de la cumbancha

Por: Óscar González


Se escurrieron entre los dedos las sustantivas palabras del gobernador de Quintana Roo Carlos Joaquín González con motivo del cuadragésimo tercer aniversario de la entidad como estado libre y soberano, desde luego más importantes que el “tirito” entre Felix González Canto y Julián Ricalde Magaña. Vale la pena recuperarlas, porque en ellas anida la clave de nuestro futuro inmediato como sociedad. Ya con la serenidad que brinda la distancia en el tiempo es necesario retomarlas.

Se adivinaba desde su reciente primer informe de gobierno la decisión de hacer a un lado las ansias vindicativas que tan beligerante hicieron a su gabinete durante el año inicial, coronadas precisamente con la escaramuza protagonizada por el senador Félix González Canto y el secretario local de Desarrollo Socia Julián Ricalde Magaña. Era natural que así actuaran después de años de persecición, de acoso feroz, pero la confrontación no podía seguir insæcula sæculorum.​​

Las palabras que Carlos Joaquín había preparado para la sesión solemne en el congreso estatal tenían como mensaje central precisamente ese cerrojazo al llamar a los quintanarroenses a la unidad y la concordia, así que, si sus colaboradores y adversarios políticos lo entienden, el del domingo durante el desayuno ofrecido a los diputados de las diversas legislaturas debe haber sido el último acto de encono y confrontación.

No es que el mandatario estatal haya renunciado a su compromiso de hacer justicia; ahí están las dos carpetas de investigación que la Fiscalía General del estado aportó para el proceso de extradición desde Panamá que se le sigue a Roberto Borge Angulo, los funcinarios estatales y municipales –Solidaridad, por ahora– que están en la picota y las decenas de causas que obran en proceso. Joaquín González reconoció que perviven fuerzas adversas a la actualización de la legalidad: “no escuchemos las voces de aquellos que nos quieren desanimar, que quieren seguir teniendo impunidad, porque ni siquiera tienen la vergüenza de hacer autocrítica de lo que han hecho en el pasado; sigamos luchando por consolidar el cambio”, demandó.

El llamado del gobernador es a que la sociedad y los ciudadanos libres de culpas punibles se reconcilien y trabajen por Quintana Roo. Ayer y el domingo todavía privaba, junto al humor tan mexicano de los memes, un sentimiento de zozobra por el lamentable espectáculo acaecido en el desayuno del Centro de Convenciones de Chetumal. Hoy podemos ver el grosero episodio como la última carcajada de la cumbancha, una final estampa de las costumbres de la irracionalidad política y centrarnos en los nuevos propósitos lanzados a la consideración de los quintanarroenses por el hombre que derrotó al monolítico PRI, único partido que había gobernado durante casi 42 años de existencia del estado, por voluntad expresa en las casillas electorales que los ciudadanos abarrotaron para demandar el cambio por la vía legítima y constitucional.​

El último fandango, simbólico de un Quintana Roo dividido, esperamos que con el happening del domingo haya tocado sus notas postreras. A un año se perciben novatadas y yerros, sí, pero también voluntad de la mayoría de los actores del gobierno que tomó el lugar de un sistema desgastado y cada vez menos ponderado por la gente. Entendimos que en su mensaje el gobernador no llamó sólo a los encumbrados en el pasado, sino también a su gente, primera obligada a cumplir con la misión que se propone Carlos Joaquín y que no da lugar a equívocos: de ahora en adelante todos estamos sumados en la construcción de un Quintana Roo digno del nombre del prócer de la independencia, porque “cada uno somos un Andres Quintana Roo, libertarios, justicieros y trabajadores, con valor y gallardia quintanarroenses”.

Ya no puede haber excluidos, marginados o enemigos por el solo hecho de tener orígenes políticos distintos. Que los traumados por el salvaje borgismo y el frívolo felixismo lo superen. Que los que vieron a este gobierno como enemigo lo repiensen.

El llamado es para todos, y ya veremos. Felicidades Quintana Roo.

 

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