Adiós a los atascos: Cómo un ingeniero ruso pretende revolucionar el transporte en todo el mundo

Autos voladores, complejas redes de túneles, monorraíles, teleféricos o sistemas de viaductos sobre autopistas podrían parecer una solución eficaz para olvidarse de las congestiones de una vez por todas, si no fuera porque se trata de sistemas demasiado caros y complicados, o que no permiten las velocidades ni absorben el volumen de pasajeros necesarios para tal objetivo, sostiene el ingeniero ruso Dajir Semiónov.

Oriundo de la república rusa de Karacháyevo-Cherkesia, Semiónov se mudó a Estambul, donde estableció su empresa Dahir Insaat y desarrolló un medio de transporte que podría cambiar por completo nuestro modo de movernos en las grandes ciudades y de viajar.

El ingeniero está seguro de que “no existe ni una cuestión técnica que no tenga una solución ingenieril clara y comprensible”. Su propia propuesta para poner fin a los atascos es el uso de vehículos giroscópicos.

¿Cómo funcionan?

Para desplazarse por las carreteras congestionadas, los autos y trenes giroscópicos solo requieren de un carril ferroviario estándar de dos centímetros de alto.

“Una vía férrea de tan solo dos centímetros de alto no obstaculizaría el tráfico y se podría cruzar en cualquier dirección. Como resultado, obtendríamos un medio de transporte muy potente capaz de moverse por encima de las carreteras existentes hoy en día con solo utilizar una línea estrecha entre carriles”, explicó el ingeniero ruso en su cuenta de Facebook.

Ecológico y seguro

Además de ecológicos, los vehículos giroscópicos serían un medio de transporte “totalmente seguro”. Un viaje en un tren o auto giroscópico sería menos peligroso que un viaje en autobús, asegura el creador del proyecto.

“En caso de colisión, se activarían las bolsas de aire y el tren giroscópico bajaría sobre ellas suavemente. Estamos seguros de que en un vagón de un tren giroscópico habría menos víctimas que en un transporte común, ya que el golpe impactaría contra la estructura portante y no contra el cuerpo del vehículo, donde se encuentra la gente”

Los vehículos giroscópicos no podrían atropellar a los peatones ni causarles lesiones graves: lo máximo que podría suceder es que empujaran a la persona que se interponga en su camino al pisar su carril, explica el ingeniero en su publicación de Facebook.

Semiónov sostiene que, de convertirse en un medio de transporte público, los vehículos giroscópicos serían una alternativa espaciosa, cómoda y silenciosa que ayudaría a reducir considerablemente el número de coches privados en las carreteras y en el futuro reemplazaría a autobuses, tranvías y trolebuses.

Semiónov no descarta que la inversión en su proyecto “podría ser el inicio de un negocio multimillonario que podría alcanzar miles de millones de dólares” o incluso hasta “engendrar un nuevo sector económico”.

Sostiene que la ausencia de encargos se debe a que su empresa aún no ha mostrado su vehículo innovador en funcionamiento. “En cuanto la gente vea que es un transporte estable y seguro, de las descripciones desaparecerían las palabras ‘futurista’, ‘transporte del futuro lejano'”, asegura.

“Los trabajadores del sector del transporte empezarían a meditar sobre el hecho de que en realidad puede resultar la única solución posible al problema de atascos en los próximos 30-50 años, hasta que no aparezcan autos voladores. Entonces, todo cambiaría en un instante y todos lo querrían en todas aquellas partes donde hay atascos”, concluye Semiónov.

 

Fuente: RT

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