Presupuesto, mayor a lo esperado

Por: Óscar González


 

A pesar de la difícil situación por la que atraviesa el país –severamente agravada por los sismos de septiembre, que si bien por ventura no resultaron tan costosos en vidas humanas sí lo fueron en pérdidas materiales, privadas, comunales y públicas– Quintana Roo logró un incremento para su presupuesto interno para 2018 dos millones de pesos mayor al del año en curso, hasta superar los 28 mil 400. Juan Vergara Fernández, titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación, afirmó que dicho monto deberá alcanzar para cubrir las necesidades principales del estado, teniendo como prioridad el rubro de seguridad, la atención en educación y salud de las 300 comunidades más rezagadas y la infraestructura turística.

En verdad se veía difícil que nuestro estado alcanzara por lo menos el gasto presupuestado para este año, de manera que el incremento anunciado debe considerarse como una excelente noticia, pues en México el horno no está para bollos. Tras varias semanas de noticias de daños catastróficos derivados de los temblores que estremecieron a los estados del sur y centro de México –la capital incluida– y de necesidades ingentes de recursos para la reconstrucción, empezando por afectaciones en renglones tan sensibles como el escolar y, desde luego, la vivienda, ya casi nos habíamos resignado a una contracción severa del presupuesto local. No fue así: Juan Vergara informó que incluso el C5, infraestructura estratégica para la seguridad y el combate a la delincuencia –tema que es con mucho el más sensible, sobre todo en el norte turístico–, será construido.

La verdad es que la compleja, dificilísima configuración de un presupuesto mayor al del anterior ejercicio requirió de un esfuerzo previo para la puesta al día de nuestra deficitaria balanza de pagos de la deuda heredada, un desempeño administrativo disciplinado, la optimización de los recursos para no frenar el crecimiento del estado y el consenso de diversas fuerzas actuantes, muchas de las cuales se alinean de hecho con la oposición al gobierno de Carlos Joaquín González.

Hace un par de días comentábamos en este espacio que el gobernador trabajó de cerca con todos los diputados federales quintanarroenses para lograr mejores condiciones en la repartición del presupuesto para las entidades federativas, encabezando incluso una misión para reunirse con el líder camaral Jorge Carlos Ramírez Marín, y he aquí los resultados de ese esfuerzo plural.

Juan Vergara no omitió destacar que Quintana Roo logró al cabo de un año de la actual administración pública subir, partiendo del décimo octavo, al primer lugar en recaudación fiscal –“la fórmula es compleja; no sólo es la recaudación, sino la calidad de los procesos y la productividad”, declaró el secretario–, de manera que no todo fue austeridad o reingeniería, sino también eficiencia y, más importante que nada, confianza de los gobernados.

A la luz de estos datos, aquello de la tan famosa cuanto criticada reestructuración de la abultada deuda de Quintana Roo no era vacilada ni cortina de humo: el responsable de las finanzas estatales prometió viabilidad, y eso tenemos, con un presupuesto que rescata un margen de maniobra que, por desgracia, el mismo país difícilmente podrá alcanzar.

 

 

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