Partidos, escándalos y campañas

La resaca 2.0

Normando Medina Castro

Jueves 28 de diciembre, 2017

Es necesario que los partidos políticos enfrascados en una batalla sin cuartel por convencer al electorado y lograr una victoria en las elecciones de 2018 den a conocer sus planes y proyectos para hacer de México un país con más empleos y mejor pagados, con menos inseguridad y violencia, con mayor ingreso per cápita y menos desigualdad, con un Poder Legislativo y un Poder Judicial menos onerosos y más independientes, para evitar abusos de poder y acabar con la corrupción.

Las guerras de lodo en que se han convertido las precampañas, que en realidad ya son verdaderas campañas políticas, sobre todo tomando en consideración que los “precandidatos” de las tres alianzas registradas ante en Instituto Nacional Electoral (INE) son únicos, tienen que dar paso a la política como actividad civilizada y civilizadora. Es frustrante y agotador el espectáculo de dimes y diretes en que se ha convertido la política mexicana. Parece que la capacidad de denostar y de cubrir de lodo a los opositores es más importante que el diseño e implementación de una campaña en la que se devuelva la esperanza al pueblo mexicano y se le convenza que se acabará con la corrupción y la impunidad del gobierno y de los poderosos y que las instituciones serán eficientes y eficaces en el servicio a su verdadero patrón, el pueblo de México.

Lo que prevalece son los escándalos filtrados en los medios de información, algunos respaldados con denuncias. Este es el caso de la presunta triangulación de recursos federales desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público hacia estados gobernados por priístas. Caso específico es el de Chihuahua, gobernado actualmente por el panista Javier Corral, cuya fiscalía estatal tiene abierta una investigación avalada por las denuncias presentadas por los ex secretarios de Educación y de Hacienda chihuahuense en el gobierno del priísta César Duarte, actualmente prófugo de la justicia, por el desvío de 250 millones de pesos hacia las campañas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) cuando era presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del tricolor Manlio Fabio Beltrones. El “testigo colaborador” de la fiscalía chihuahuense, Ricardo Yáñez Herrera, señaló que el operador directo del peculado fue el entonces colaborador de Beltrones, Alejandro Gutiérrez. El político sonorense desmintió que haya participado en el asunto y negó cualquier relación con Alejandro Gutiérrez. Casi de inmediato saltó a los medios el coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, el inefable César Camacho, aquel que no miente, aquel que pese a los videos dijo que las diputadas federales del PRI no dijeron lo que se escuchaba en las grabaciones y que no dejaban lugar a dudas. Ese mismo personaje expresó que todo se trata de una ofensiva en contra del PRI orquestada por Javier Corral. La verdad es que son absurdas las opiniones y justificaciones oficiosas, lo importantes es que es un asunto que tiene que resolverse por la vía legal en tribunales.

No creemos que haya sido fortuito que se hiciera público un presunto desvío de recursos en Sonora, que salpica al precandidato presidencial de “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, y a su correligionario Damián Zepeda, quien heredó la presidencia del PAN desde el 9 de diciembre pasado.

Y la guerra de lodo apenas empieza. Pareciera que nadie está a salvo. Abundarán las noticias falsas, las famosas fake news. Y los ataques a la honra, a la fama social y a la verdad seguirán siendo cosa de todos los días, pero a su máxima potencia por los tiempos electorales. Ahora tristemente se da también una guerra de medios, con señalamientos de un importante periódico estadunidense hacia publicaciones mexicanas que respondieron de inmediato. Ojalá se dé un debate de ideas. Esos son agradables y constituyen parte importante en la vida democrática. La argumentación por encima de la descalificación. Recordamos a Vuelta contra Nexos; Octavio Paz contra Héctor Aguilar Camín.

Los abanderados de las coaliciones “Meade Ciudadano por México”, José Antonio Meade; “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, y “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador, ya están en plena campaña, aun cuando no se registró nadie para disputarles la candidatura. Los promocionales de los tres aparecen en los medios de manera continua. Eso demuestra que no hay piso parejo con relación a los probables candidatos independientes por la Presidencia, quienes todavía están en busca de las casi 900 mil firmas que les exige el INE para permitirles contender. Firmas que además tendrán que provenir de por lo menos 17 estados y son sometidas a escrutinio para su validación.

A pesar del descrédito que los ha envuelto en varias ocasiones, los ex presidentes municipales de Benito Juárez -Cancún – Juan Ignacion García Zaldivea Chacho y Gregorio Sánchez Greg, conservan alguna fortaleza electoral que hoy está con el PT y el PES respectivamente. En su momento Chacho fue presidente municipal con las siglas del Verde y Greg Sánchez con el PRD. La circunstancia actual los pone en el mismo redil ya que tanto el PT como el PES son aliados de Morena en la elección federal. Sin negar la fortaleza electoral de López Obrador, quien ha ganado en Quintana Roo en las dos elecciones en las que ha participado, la suma de los personajes antes mencionados se presta para todo tipo de elucubraciones. ¿Beneficiará o perjudicará al político tabasqueño? El tiempo dirá.

¿A dónde conducirá al PRI de Quintana Roo la inocultable y difícilmente controlable animadversión de sus militantes y simpatizantes hacia quienes en los hechos se han convertido en sus patrones, del PVEM?

Feliz 2018 para todos.

Hasta la Próxima!!!!!

profenor1960@hotmail.com

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