LA REALIDAD DE UNA PERCEPCION IGNORADA

POR: Diddier Felipe Vazquez Mendez
Últimamente hemos escuchado de manera reiterada que el problema de Quintana Roo, en materia de Seguridad y procuración de Justicia, no es precisamente algo imputable al incremento de los índices delictivos o del poco avance en la resolución de carpetas de investigación, sino que lo que realmente sucede es que los ciudadanos que nos encontramos en Quintana Roo, estamos recibiendo de manera errónea la información que nos permite realizar el análisis o interpretación de la realidad de nuestro entorno.

Lo cual con el debido respeto de quienes justifican de esa manera los hechos delictivos que afectan a nuestra comunidad, están insultando la inteligencia de las personas, no es posible que la generalidad perciba una cosa distinta a la que perciben los servidores públicos encargados de proteger y servir a Quintana Roo en materia de Seguridad Pública y Procuración de Justicia.

Si bien es cierto, ser un servidor público encargado de un área tan sensible como es el bienestar en cuanto a paz social, y garantía de respeto de la integridad personal y patrimonial de nosotros los ciudadanos, no es fácil, igual de cierto es que no se nos debe ocultar los hechos reales; es mejor que la autoridad nos diga la realidad de las cosas y lo que están haciendo en relación a ellas, suponiendo sin conceder que estemos percibiendo mal la situación de seguridad en el Estado, entonces también es responsabilidad de las autoridades por no permitirnos el derecho a acceder a una información honesta y confiable.

La realidad es que el problema en cuanto a seguridad y que percibimos como inseguridad, no es privativo de nuestro Estado, es una situación que lamentablemente está generalizada en nuestro país, y en la atención y búsqueda de soluciones no hay fórmulas mágicas ni personas que con su sola presencia traigan la tan ansiada seguridad de un día para otro.

Pero lo que sí se puede es trabajar en coordinación con todas las autoridades de todos los niveles que se encuentren involucradas en la seguridad, entender que nadie es más ni menos, que el éxito de uno es de todos y el fracaso aplica de la misma manera, y que el objetivo es uno solo, vivir en un ambiente donde el temor a perder la vida o nuestro patrimonio no sea lo cotidiano.

Pero para llegar a este punto las autoridades y particularmente las nuestras (Estatales y Municipales), deberán reconocer sus debilidades para poder aprovechar sus fortalezas, es un ejercicio nada fácil, pues el reconocer que no se está teniendo éxito y pedir ayuda afecta el ego de muchos y quizás políticamente sea hasta incorrecto, pero es momento de entender que esto no es cuestión ni de ego ni de política, sino es cosa de algo más importante, la Supervivencia de nuestra Sociedad Quintanarroense.

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