Institucionalización de la confianza

La Resaca 2.0

Normando Medina Castro

Jueves 26 de abril, 2018

México vive una crisis de credibilidad y confianza política acrecentada y fortalecida por gobiernos mediocres y corruptos que han debilitado las instituciones alejándolas de su verdadera razón de ser que es servir con eficiencia y honestidad al soberano de toda democracia: el pueblo.

Los últimos cinco presidentes de México, desde Carlos Salinas de Gortari hasta el actual Enrique Peña Nieto, vistos desde los hechos, se alejaron de los intereses reales de la mayoría de los mexicanos y privilegiaron su propio beneficio y el de sus amigos y socios. La consecuencia lógica es el desgaste de las instituciones y la pérdida de la confianza y la credibilidad que son indicadores fundamentales de la legitimidad.

El soez enriquecimiento de unos cuantos beneficiados por Salinas de Gortari con las privatizaciones de la banca, del ejido y las empresas del Estado. El inicuo Fobaproa de Ernesto Zedillo. Los amigos, socios, y familiares de Vicente Fox convertidos en magnates. Las escandalosas concesiones mineras y los negocios al amparo del poder de Felipe Caderón y sus cercanos.

La institucionalización de la confianza es vital para una sociedad sana, como dice Jouvenel, “la función esencial de las autoridades públicas consiste en acrecentar la confianza mutua que existe en lo más íntimo del conjunto social”. Eso no se alcanza con gobiernos corruptos fincados en la discrecionalidad en la aplicación de las leyes y en la impunidad.

En este contexto, bajo la sospecha de que el sistema político mexicano basado en el desmesurado beneficio de unos cuantos y la pobreza y el malestar de las mayorías, tiene como único adversario al candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, se da el primer debate y los demás candidatos reforzaron con su actuación que es el único que se aparta del continuismo depredador, cuyo saldo está a la vista de todos. No es casual que todos se fueran contra el político tabasqueño de cuna humilde, con señalamientos y agresiones de diferente tono, sin importar la verdad. Sin ningún pudor.

No les importó que el país necesita con urgencia líderes éticos. Políticos que privilegien la verdad y propongan soluciones reales a los graves problemas nacionales. Lo más fácil hubiera sido que López Obrador se enganchara en las mismas discusiones estériles que polarizarían más el proceso electoral. No se puede ignorar que prácticamente toda su vida, Andrés Manuel ha debatido e, incluso, en alguna ocasión apabulló al mismísimo Diego Fernández de Cevallos –quien operó desde el senado la destrucción de las boletas de la fraudulenta elección presidencial de 1988- viejo amigo de Carlos Salinas y actual promotor y abogado de Ricardo Anaya, el panista candidato de la alianza Por México al Frente. Doña Margarita Zavala de Calderón fue una comparsa incolora e insípida. Don Bronco Jaime Rodríguez, el mismo que confesó ante los micrófonos de Carmen Aristegui que es gran amigo de Carlos Salinas, grotesco, anclado en la época medieval, convertido en el “mocha manos”, echando más lumbre al fuego de la violencia que asola al país. Grupos del crimen organizado ya se pronunciaron para aplicar la “propuesta” de Don Bronco. El candidato del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, en la misma ridícula postura de su colega panista Ricardo Anaya –aliado esencial de las reformas peñanietistas- de tirar la enorme viga de la corrupción e impunidad del ojo prianista al ojo ajeno. Como si los escándalos de corrupción por la casa blanca, Odebrecht, el socavón, OHL, ICA, la estafa maestra, etc, etc, etc, no existieran. Pena ajena.

El país requiere estadistas, no porros. Y todavía después del debate celebraron su sesuda “hazaña” como si fuera un triunfo. La salida en solitario del puntero de todas las encuestas no dejó dudas del sitio de cada quien. Juntos pero no revueltos.

La política en Quintana Roo es un desatino. A estas alturas del proceso electoral todavía no hay certidumbre en la definición de las once planillas de las alianzas y partidos que contenderán. Hasta hace poco se definió en la sala Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la disputa de las candidaturas a diputado federal por los distritos uno y tres de Moreno-PT-PES impugnadas por Arturo Castro y Gregorio Sánchez respectivamente. Ambas impugnaciones fueron rechazadas y fueron confirmadas las candidaturas de Adriana Teissier por el uno y Mildred Ávila por el tres. Todavía no se han agotado los recursos legales para definir si finalmente en la elección de las autoridades de los once municipios de Quintana Roo, el Partido Encuentro Social (PES) de Gregorio Sánchez irá solo. Tampoco se ha definido la candidatura del ex delfín de Roberto Borge, Chanito Toledo como abanderado de la alianza PAN-PRD-MC en el municipio Benito Juárez. La candidatura de ese municipio, el más poblado y el de mayor actividad económica del estado, en la alianza tripartidista corresponde al PRD que a nivel local, en primera instancia había elegido a Emiliano Ramos, pero el Comité Ejecutivo Nacional perredista se pronunció por designar como candidato a Chanito Toledo con la consecuente inconformidad de algunas tribus solaztequistas y, cuando todo parecía subsanado e incluso Ramos se reincorporó a su curul en el congreso local, el Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO) le negó el registro por irregularidades en su documentación. Corresponde a peritos revisar si alguno de los documentos presentados por Chanito efectivamente tienen alguna irregularidad. Politizar este asunto sólo lo agrava. Quienes no quieren la postulación de Chanito enfatizan su pasado borgista y la esgrimen como bandera de su rechazo, sin sopesar otros argumentos. Para hacerles el caldo más gordo, el candidato priísta a la presidencia de México, José Antonio Meade, esgrimió en el debate como ejemplo de corrupción al encarcelado ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge.

La alianza menos aliada en Quintana Roo es la de Morena-PT-PES. La actuación del dirigente estatal del PES, Gregorio Sánchez, no deja lugar a dudas. Ha roto la unidad y ha socavado la fortaleza de la alianza. Para él no existen intereses superiores a los suyos. Su ego es enorme. Sólo se equipara a su ambición. No tuvo empacho en pretender postularse como candidato a diputado federal y poner como suplente a su yerno Alejandro Luna. En la misma tesitura puso como candidata a la presidencia municipal en Benito Juárez a su esposa cubano-mexicana Niurka Sáliva. El objetivo, una regiduría, quitarle votos a la candidata morenista Mara Lezama y beneficiar a su amigo Chanito, en caso de que éste logre la candidatura. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡Hasta la próxima!

profenor@gmail.com

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