Ideologías Partidistas vs Candidatos Ciudadanos 

 

REFLEXIONES DESORDENADAS
¿Atole con el dedo?
Por Benjamín Arias Acosta

Si todos los partidos políticos y sus ideologías representan una plataforma de progreso nacional, un enlace para acceder al gobierno y equilibrar los intereses privados con los públicos ¿Por qué existe tal descrédito hacia ellos? Es evidente que las ideologías, los documentos básicos, los estatutos, y demás mamotretos que contienen cualquier sigla partidista, han servido para cumplir un requisito legal que les otorgue la patente de corzo para que accedan al poder los abusadores.


Los cuadros políticos, esos que empezaron desde chavos colocando pancartas, banderines, mantas, han sufrido el peor de los escenarios gracias a los timócratas. Timócratas, una clase política que debió ser erradicada desde hace varios sexenios cuando se empezó a hablar del neoliberalismo galopante. 
¿Es culpa del votante? Es dudoso creerlo. Porque un político escrupuloso, patriota, preocupado por su país, procurará que el pueblo sepa pescar para no estarle regalando pescados en cada elección.


Los Candidatos Ciudadanos, aún que estén cobijados, o no, bajo las siglas de cualquier partido político tienen grandes posibilidades de acceder al poder, por el simple hecho de estar en contra del partido político que lesionó al pueblo en administraciones pasadas.
Bien lo decía un político que no recuerdo su nombre: La corrupción es cuestión de personas, no de partidos políticos. 


Lo cierto de todo lo anterior es que cualquier persona que llegue, sea de alianza, de partido, de origen ciudadano, de refuerzo, tiene la obligación de rendir cuentas y ser transparente en su administración bajo la promesa de probar cárcel en caso contrario. 
Por tales razones, salgamos a votar con la determinación de exigir, demandar, al que gane, que cumpla con su obligación con total transparencia y honor ciudadano. Porque finalmente, los dineros que usan salen de nuestros impuestos para beneficio de todos. 


Votemos por la congruencia, veamos los hechos y la respuesta al pueblo en sus necesidades y evitemos las promesas de escritorio.
Gracias por su tiempo.

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