Debacle del viejo sistema político

por Normando Medina Castro

Jueves 12 de julio, 2018.- La debacle del viejo sistema político mexicano es consecuencia de los abusos, la amoralidad y la mitomanía de la gran mayoría de los actores políticos y sociales que pervirtieron la política y la actividad pública privilegiando los intereses de unos cuantos con el consecuente deterioro de las instituciones y de los niveles de vida de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Los partidos políticos, hijos del sistema caduco, cayeron de manera estrepitosa en las elecciones del pasado primero de julio al insistir en las mismas estrategias vacías de ética y de credibilidad.

Todos contra Morena, y específicamente contra su líder moral, Andrés Manuel López Obrador, a quien convirtieron en la única opción de los mexicanos para el cambio y la transformación. Los resultados eran de esperarse, López Obrador ganó la presidencia de México obteniendo una votación histórica superior a los 30 millones de sufragios y su empuje alcanzó para que su partido alcance la mayoría en las cámaras legislativas del país.

Es vago culpar a los partidos políticos de la derrota que sufrieron. El PAN no tiene la culpa de la poca credibilidad de Ricardo Anaya, tan proclive a mentir. Muchos panistas vieron con malos ojos la alianza de su partido con el PRD, que ideológicamente tiene posiciones totalmente opuestas a las suyas en temas torales como el aborto y el matrimonio de personas del mismo sexo, por mencionar dos ejemplos. La alianza no fue decisión de la militancia panista, sino de su dirigencia, que estaba en manos de Ricardo Anaya Cortés.

Los perredistas tampoco se sentían cómodos, por decir lo menos, aliados con el PAN. Muchos militantes destacados del PRD se avergonzaron de tener que hacer proselitismo por un candidato a la presidencia de la derecha conservadora, como Anaya Cortés, y renunciaron a su militancia.

Ahora la derrota les pega en la cara a todos. Su obediencia a los dictados de sus cúpulas tuvo un elevado costo. Ahora se habla de la refundación de los partidos, sobre todo de los tres principales derrotados (PRI, PAN y PRD). Lo primero que tendrían que hacer las cúpulas partidistas es devolverle los partidos a sus verdaderos dueños: la militancia; democratizar sus procesos internos y, respetar y aplicar sin distingos sus estatutos, códigos de ética, declaración de principios y demás documentos básicos que, en la actualidad son letra muerta para los poderosos.

Todos los partidos tienen en su historia pasajes decorosos que no pueden olvidarse ni soslayarse y pueden darles luces y fortaleza, a pesar de haber desterrado a sus mejores mujeres y hombres como lo hizo el PRD de los Chuchos, y el PAN de Ricardo Anaya.

Baja votación por coaliciones

Con la baja votación alcanzada por las coaliciones, Todos Por México (PRI, PVME, PANAL) y Por México al Frente (PAN, PRD, MC), verán reducidas drásticamente sus prerrogativas, es decir, el financiamiento público que reciben.
Los mejor que puede ocurrirle a nuestro país es que desaparezcan los partidos satélites que sólo representan una farsa democrática de pluralismo y un fuerte gasto público.

Entre los partidos que perdieron su registro al no obtener el 3 por ciento mínimo en alguna de las votaciones federales está Nueva Alianza, del SNTE. El dirigente del PANAL, Luis Castro, y su socio dirigente del STE, Juan Díaz, no tienen dónde atrincherarse para librar la batalla que les espera, ya que sus enemigos políticos que no pactaron con el PRI de Enrique Peña Nieto, se agruparon en las redes sociales y les comieron el mandado al operar exitosamente para Morena.

PRD, cerca de perder registro

El PRD en la elección presidencial obtuvo el 2.83 por ciento, pero mantiene su registro al obtener alrededor del 5 por ciento en la votación de senadores y diputados. Uf, la vieron muy cerca. El PES también podría perder su registro a pesar de haberse aliado con Morena y el PT, simplemente porque los ciudadanos no cruzaron sus siglas en las boletas.

Al final de cuentas, el PES no aportó nada positivo a Morena en la alianza electoral y se benefició grandemente al obtener varias senadurías y diputaciones federales. En algunas partes del país, como en Quintana Roo, el PES liderado por el inefable Gregorio Sánchez, fue un verdadero lastre para Morena y el PT. Operó en contra de sus aliados nacionales y les restó votos imprescindibles como en el municipio de Bacalar, donde aún sigue la disputa poselectoral y la situación se ha agravado para el reeleccionista Alexander Zetina Aguiluz del PANAL de Juan Díaz, quien con una diferencia mínima ahora enfrenta el rechazo de Nelda Uc Sosa, quien abanderó al PAN-PRD-MC, y de Trinidad Guillén del PES, ahora todos unidos con Rivelino Valdivia de Morena-PT, que reclama el triunfo. Zetina Aguiluz, ahora se quedará sin partido por la pérdida de registro del PANAL y a lo más que puede aspirar es a una victoria pírrica ya que seguramente no tendrá mayoría en el cabildo.

Morena en Quintana Roo

El municipio Benito Juárez, Cancún, de principio a fin fue de Morena y Mara Lezama se alzó con la victoria electoral. En el municipio Solidaridad, luego de acres disputas y la desatinada y sospechosa actuación de la presidente del consejo municipal electoral, María Vázquez Noriega, que no abonó para la imparcialidad y la certidumbre del conteo de votos, se impuso la prudencia y reconocieron el triunfo de Laura Beristain, beneficiada por el efecto López Obrador. En Tulum, quien festeja y festina sin mesura en triunfo de Víctor Mas Tah, es el mal logrado candidato del PAN-PRD-MC, Jorge Portilla, quien se caracterizaba por su caballerosidad y ahora cae incluso en la mofa a sus adversarios encabezados por Marciano Dzul Caamal, candidato perdedor del PRI-PVEM-PANAL. Un poco de madurez y civilidad no les vendría mal. Tampoco cae mal que los morenistas que ganaron no echen en saco roto la recomendación que su benefactor, Andrés Manuel López Obrador, hace a sus correligionarios, “que no se suban al tabique” y se mareen de poder. Hay focos rojos en Quintana Roo por la elección en Puebla. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.

¡Hasta la próxima!

A %d blogueros les gusta esto: