Greenpeace México y el centro de diversidad biológica, con el apoyo de 20 comunidades mayas, solicitaron a la Procuraduría Federal para la Protección al Ambiente (PROFEPA), a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), establecer moratorias ya que consideran que la expansión de esta actividad industrial ha degradado el agua, el suelo y el aire en la península.

Esta solicitud tiene como objetivo que el Gobierno Federal pause los permisos para la creación de nuevas granjas y la expansión de las que ya existen, hasta que se realicen los estudios que puedan evaluar la capacidad de carga del sistema ambiental en los Estado.

Es importante destacar que Grupo KUO, a través de Kekén, tendrá una inversión de 2 mil millones de pesos para la reconstrucción de la planta procesadora en la comunidad de Sahé, Yucatán, con la que se esperan generar dos mil empleos directos y cerca de siete mil indirectos.

“La ganadería industrial es una forma intensiva de agricultura animal que prioriza las ganancias por encima de todo lo demás”, aseguró la Dra. Justine Butler, investigadora principal del grupo Viva Health, agrupación de científicos vegana.

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